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El objetivo ideal es establecer una ruta para escribir la historia de la Revolución Mexicana, despojándola de las tendencias que la distorsionaron como lo fue el régimen hegemónico. Busca el establecimiento del canon histórico para depurarlo de lo que se ha conocido como la historia oficial. Esta empresa es de historiadores honestos, educadores con visión y políticos valientes, dispuestos a todo, incluso a ser "honestos".
La narrativa de la historia no lo es de coincidencias subjetivas, pero al menos sí debe ser una descripción, análisis y valoración objetiva, ponderando la aproximación a la verdad, en ese orden de ideas deberíamos referir hechos ilustrativos de la tergiversación de la historia.
En el trabajo, recordamos a destacados intelectuales que han efectuado aportaciones valiosas al narrar la Revolución Mexicana, así como otros cuyos trabajos han sido censurados por señalar las distorsiones que de ella se han efectuado, recordamos a tabasqueños que han efectuado acciones transcendentales y que por indiferencia han sido olvidados o tal vez por conveniencia de erigir "ejemplos sociales" en personas políticas carentes de esencia humana.
Mención especial, es la necesaria presencia y colaboración de la mujer en la elaboración de una verídica historia de la Revolución Mexicana. La mujer es psicológica y neurológicamente indispensable, porque amplían el asertividad de la toma de decisiones, es lamentable lo circunstancial de la honestidad intelectual o la veracidad de las publicaciones sobre la historia de la Revolución y en general de la historia de México.
Es necesario proponer reformas jurídicas con objeto de construir espacios imparciales para elaborar la historia de la Revolución Mexicana, pero deben prevalecer garantizando la veracidad de nuestro proceso histórico.
Los congresos nacionales de educación primaria, son simientes de la educación en México, no obstante haberse desarrollado en los años de 1910, 1911, 1912 y 1914, años iniciales de la Revolución Mexicana. En el Porfiriato se efectuaron dos congresos nacionales de instrucción pública, en los 1889 y 1890 (Castro, 2010), así que el celebrado en 1910 realmente fue el tercero y la secuencia numérica debería recorrerse. Estamos ante uno de los criticados hechos de la "historia de nuestra historia"; donde quizá inspirados en la auto- complacencia y omitiendo por conveniencia.
El ilustre campechano Justo Sierra Méndez, tiene el mérito de ser el convocante y organizador del primer congreso de instrucción pública en 1889 al que también se le conoció en su época como "congreso constituyente de la enseñanza nacional" que estableció junto
con el similar de 1890 los principios de educación laica, gratuita, uniforme y obligatoria; pero su origen porfirista impide que sea retomado como una ejemplar vida, quienes escribieron la historia oficialista de la Revolución Mexicana, se ocuparon en desterrar a los personas que opacaran a sus "héroes por decreto".
Destacan dos tabasqueños en este proceso congregacional de la educación, en 1912 José María Pino Suárez, nacido en Tenosique, Tabasco el 8 de septiembre de 1869y Félix Fulgencio Palavicini, nacido en Teapa, Tabasco, el 21 de marzo de 1881; pero Tabasco poco recuerda sus hombres y mujeres ejemplares, entre las últimas destaca Rosario María Gutiérrez Eskildsen, nacida en Villahermosa, el 16 de abril de 1899, el problema de la Sra. Clío López Portillo, para determinar "cuál es la historia oficial" lo es también de las entidades federativas y el Distrito Federal.
Las historias de México y sus entidades federativas, fueron escritas, con una de las características de la identidad nacional consistente en la "corrupción legal" (Basave, 2010), es decir, mientras no se dieran cuenta era "legal" escribir la historia "corrompiendo" la narrativa de los hechos, al grado de la autocomplacencia con el poderoso del momento. Despolitizar la historia de la Revolución Mexicana, es afectar intereses ideológicos de todos los partidos políticos.
Los caminos para reconstruir objetivamente la historia de la Revolución Mexicana en nuestro país y en consecuencia de las entidades federativas, debe ser un ejercicio selectivo de las fuentes, autores y épocas. La Revolución Mexicana germinó de diferente manera en las diversas regiones del país, por ello el énfasis de indagar en las entidades federativas.
Las fuentes impresas que son las más abundantes, variaran de acuerdo a la publicación porque muchas fueron cooptadas o destinatarios de intimidación por parte del sistema autoritario, recordemos la inestabilidad de los periódicos "El Universal" y de "Excélsior" en los setenta o la revista "Impacto" en los ochenta. Carlos Fuentes, convertido hoy en un crítico del sistema político, fue un legitimador del sexenio de Luis Echeverría Álvarez en su momento, involucrado en los trágicos sucesos de 1968. ¿Podemos confiar en la honestidad de este intelectual? Enrique Krauze en su documental sobre el movimiento estudiantil de 1968, retoma la declaración.
En este orden de ideas, las proezas de escribir la historia de México están en seres humanos y no en las instituciones, por eso es imprescindible revisar la obra de Daniel Cosió Villegas, a quien Enrique Krauze (2001) califica como el "Historiador Liberal", en una obra que lleva el mismo título. Ha sido de los intelectuales interesados en escribir una veraz historia de México, en una serie de tres monumentales ejemplares titulados "Historia Moderna de México".
Existen obras producidas en película, por ejemplo, "La sombra del Caudillo" de Martín Luis Guzmán escrita en 1929, inmortalizada en celulosa en 1960 pero vetada antes de su estreno en México, hasta 1990 que le fue retirado (Maza, 2001), en ella se describía el drama político,
los usos y costumbres de la clase política de naturaleza servil que sobreestimaba al presidente en turno. La novela histórica "El gesticulador" de Rodolfo Usigli, si bien no fue hecha película, si padeció la censura del régimen mal llamado revolucionario, estos autores son de perfil idóneo o aceptable para la reconstrucción de la historia, actualmente hay varios.
Quiénes intervengan en reescribir la historia de la Revolución Mexicana deben considerar la naturaleza del régimen político al que dio origen porque este se legitimó en la distorsión de sus causas, por ejemplo, la sociedad rural y los pueblos indígenas fueron el contenido de millares de discursos, pero fue hasta el sexenio de Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) que los postulados de las huestes zapatista fueron cristalizados, este tipo de realidades revolucionarias, convertidas en verborrea política son una constante en las construcción del discurso y seudo-legitimidad del régimen, que fue obligando a la reinvención sexenal de la historia de la Revolución Mexicana.
El lema maderista de "Sufragio efectivo. No reelección" estimulo del movimiento social, fue resignificado de tal forma que su auténtica connotación de filosofía política democrática, se prostituyó al grado de hacer sorna de la mala ortografía de Francisco I. Madero, porque en realidad quiso decir: "Sufragio efectivo no. Reelección". La no reelección llegó al extremo de convertirse en un impedimento de la democracia y un hábil control político, al hacer extensivo el principio a gobernadores, presidentes municipales y las legislaturas local y federal. Los valores implícitos a nuestros hechos históricos, se cambiaron por la fuerza y decretos. La revisión del proceso jurídico y su divorcio de la realidad, es una característica compartida con el porfiriato y distante de la Revolución Mexicana.
Los partidos políticos nacionales no debieran ser factor determinante en la elaboración de la historia de México, no condicionar resultados electorales porque deslegitima el proceso y sus resultados, es un error supeditar el proyecto de escribir la historia a una variable política porque "ese el error" que se busca subsanar.
Las críticas a nuestro modelo educativo son severas, una reciente es la realizada por el periodista Carlos Loret de Mola en el documental titulado "De panzazo" (2011), auspiciada por la asociación civil Mexicanos Primero (www.mexicanosprimero.org.mx), sin demérito de las que provienen de la academia.
La historia de México y sus entidades federativas tienen una indebida carga de género a favor de los hombres y en detrimento de las mujeres, por lo que resulta de imperiosa necesidad que estas últimas adquieran el rol que les corresponde, el empoderamiento y adelantamiento diversificará criterios, ampliará visiones y profundizará en el conocimiento (Congreso de Unión, 2009), estás determinaciones para la valoración de los trabajos intelectuales son consideras en los cuadros analíticos o reseñas de la actividad gubernamental.
La propuesta de solución es integrar un seminario multidisciplinario y multi-metódicos donde intervengan pedagogos, psicólogos educativos, historiadores, economistas, sociólogos,
abogados, politólogos, antropólogos, historiadores, filósofos, etiólogos, entre otros especialistas, lo anterior, inspirado en el modelo de toma de decisiones de Harold Lasswell, que son lo que hoy se denomina "Política Públicas". El Estado no es infalible, no tiene patente de la verdad.
La solución debe ser integral y para ello será incluyente, pluralista y democrática, por eso es necesaria la participación concurrente de los sectores públicos y privados vinculados al tema, sujetos a un protocolo científico, la historia no puede ser monopolizada por el Estado, porque está acreditada la parcialidad de visión.
Debe incluirse como parte de la propuesta que el Instituto Nacional de Estudios Históricos de la Revolución Mexicana, adquiera la calidad jurídica de descentralizado o incluso de organismo constitucional autónomo, garantizando la objetividad e imparcialidad de sus actividades, de tal forma diseñado que prevalezca como métodos de ingreso y permanencia los criterios del modelo de servicio civil de carrera. Además, garantizar la reimpresión de las obras literarias representativas de nuestra historia y un riguroso calendario tematizado de publicaciones, en ese mismo orden de ideas debe asumirse la atribución de investigar la historia de las entidades federativas, con igual misión, visión y objetivos que el ámbito federal. La historia escrita y elevada al rango de oficial, durante el régimen de partido hegemónico y el presidencialismo exacerbado, distorsionó la identidad nacional.
La docencia debe ejercer un liderazgo rectificador de las deficiencias del modelo educativo, con un elevado sentido de responsabilidad, compromiso y ética, nuestro modelo educativo es la propuesta de sociedad a la que aspiramos.
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