Las respuestas a estos cuestionamientos rectificarÃan muchas prácticas de la clase gobernante, que denomina naturaleza polÃtica lo que en realidad es degradación humana.
Los especialistas en la educación y fomento de valores o axiologÃa, coinciden en que hay valores que son origen de otros, es decir, derivados, un elemental principio de autoestima nos ubica, en la autoimagen y auto-concepto, asÃ, el ser humano que no tiene consideración consigo mismo es imposible que la tenga con otros.
"Ama a tu prójimo como a ti mismo", el meollo es cuando no se ha tenido la capacidad de amarse o reconocerse como ser humano, el debate de la práctica de valores en polÃtica se dirime desde perspectivas filosóficas, en esa tesitura estoy profundamente convencido que sà se puede conducir un polÃtico dentro de los márgenes de la rectitud.
La renuncia a los valores ha traÃdo como consecuencia una doble agenda en la que se justifica el divorcio entre el decir y el hacer, entre la campaña de promesas y el gobierno saturado de hechos contradictorios a lo propuesto.
Hay quienes practican la polÃtica como sinónimo de manipulación, consciente de que al final del camino la crÃtica y el descrédito tiene un elemento compensatorio en las cuentas de banco y propiedades. La polÃtica reducida a un incremento de beneficios económicos donde es permisible, engañar, robar, falsificar, victimizar y toda acción que tenga como finalidad preservar el "poder a costa de lo que sea" porque "asà es la polÃtica".
La mentira como un método de ascenso, mantenimiento e impunidad, este es trasversal, sin nacionalidad y de ideologÃa circunstancial, en este camino se vale todo, el ser humano debe reducirse a ser el producto que desean las masas, el punto de partida de la manipulación de las masas es construir lo que no sé es. Sé dice honesto pero sé es corrupto, sé asume ciudadano pero realmente es un depredador del poder polÃtico y del presupuesto.
Esas deficiencias en la polÃtica lo son de la personalidad humana porque, también las podemos entender como un ser humano que renuncia a su dignidad y racionalidad para conseguir por todos los medios un puñado de monedas o como el ser humano que vive una fantasÃa construida con mentiras porque, su verdad psicológica es la nada ontológica. Sà se pude ser polÃtico y honesto, claro que sÃ, de la misma forma que se puede en cualquier otra actividad, el elemento/ingrediente para esta fusión es la voluntad. El fracaso de los polÃticos está precedido por sus propios fracasos humanos (divorcios, drogas, alcohol, infidelidades, sÃndrome de hybris, etc.), es la conservación de privilegios, de una parte, de las clases sociales acomodadas, el impedimento del ejercicio honesto del poder público. Un pueblo susceptible de ser corrompido lo es también de ser dominado.
La deshonestidad y la justificación o excusa en la frase "asà es la polÃtica", realmente es una ideologización o culturización estimulante para la claudicación de los intentos de cambio social, es elemento de un razonamiento de "necesariato" de una clase dominante impune y abusiva, que vive de las ineficacias del poder público.
El voto es la herramienta fundamental para derribar y desterrar esas justificaciones, manteniendo la dominación de las pandillas y camarillas dedicadas a la actividad polÃtica como un modus vivendi donde prevalece la corrupción. Si esto fuera lo único posible en polÃtica, no existirÃa el progreso de las naciones. Los mexicanos debemos decidirnos a ser honestos.
La polÃtica con principios, inicia en la madurez psicológica; en la rectitud de conciencia y no en la lucidez de intelecto. La incongruencia se descubre, es decir, de origen era inexistente lo congruente. ¿Cómo acabamos con la corrupción? cada elección es una oportunidad de combatirla, cada instante es una ocasión para fomentarle y cada mexicano tiene la obligación de construirla. La neurologÃa moderna (neurociencias) ha detectado que el corrupto tiene lesión cerebral; asà que con toda propiedad y veracidad podemos sentenciar "el corrupto está mal de la cabeza".
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