Ricardo León Caraveo
14 de enero 2010
Un gran número de los que se dedican a la política justifican en esa actividad, la renuncia al desarrollo humano, con el pretexto de pertenecer a una camarilla o estar acorde a intereses, en muchas ocasiones, mezquinos. Nada justifica que, en la vena de un ser humano que tiene por actividad la política, renuncien a la ética. Es inadmisible invocar el fracaso de las humanidades pérdidas por la ambición de poder, para pretextar la auto pusilanimidad. El éxito político no puede estar basado en la destrucción de la propia
humanidad y la ajena.