Ricardo León Caraveo
20 de mayo de 2011
Alonso José Ricardo Lujambio Irazábal, licenciado en Ciencias Sociales, egresado del Instituto Tecnológico de México, es el candidato con mejores ventajas competitivas, sensibilidad humana y capacidad política para obtener un resultado electoral exitoso para el PAN y, en consecuencia, permanecer constructivamente en la Presidencia de la República en el 2012.
He investigado los currículos de los siete precandidatos, encuestas, contextos familiares, publicaciones de su autoría, desarrollo profesional y militancia. Los siete precandidatos son, en términos competitivos, aceptables. La premisa no es justificar, sino argumentar por qué Alonso Lujambio debe o no ser el candidato del PAN.
Los panistas rompen el paradigma de que las candidaturas se otorguen con un celo radical a la fecha de afiliación, y un resultado electoral desfavorable. Mística de partido y competitividad electoral no son excluyentes, sino parte del proceso para integrar una clase política profesional. Estando afiliados todos somos iguales, y tenemos las mismas oportunidades, pensar lo contrario es discriminatorio porque habría panistas de segunda y de primera. No hay que desbordar pasiones, sino reflexión.
No creo que los galardones académicos determinen la infalibilidad de un ser humano, pero reconozco que abonan en mucho a la empatía y seguridad de los votantes. Todos queremos ser atendidos por el mejor médico, abogado, dentista, etc., así que queremos al mejor político(a). La preparación tiene sustancia cuando está entrelazada con el humanismo, y es criticada cuando es erigida en monólogo tecnocrático.
Lujambio Irazábal, tiene una sólida formación académica: es maestro y candidato a doctor. Ha cultivado en 20 años de docente la riqueza humana de la cátedra diaria donde cada gruposalón trae una visión de visiones de la realidad nacional. El catedrático es un humanista por antonomasia, motiva estas carreras el deseo de conocimiento, de trascender aportando ideas y no es abstracta, en esta área el resultado es concreto: formar profesionales competitivos y humanos. Es un candidato universitario como ninguno de sus competidores dentro y fuera del PAN.
Ha transitado al ámbito creativo de la academia al escribir libros, ensayos, estudios introductorios, conferencias y ponencias. Ha teorizado el ejercer el poder público, el proceso democrático, el presidencialismo, analizó los vicios del sistema político (define y describe el hiper presidencialismo), parlamentarismo con una visión muy analizada de la relación entre los poderes. Hay que leer a Lujambio para desenmarañar esta etapa de "gobiernos divididos" en México. Ha estudiado a México, nos lo explica proponiendo soluciones.
En la obra de Lujambio vemos un demócrata no de tinta, sino especificador de mecanismos para transitar a la pluralidad, muy consciente del contexto cultural y la idiosincrasia, pero sin el derrotismo "todo está mal" o "viene la catástrofe" transmite la esperanza del intelectual, convencido de un futuro mejor que debemos construir. Alonso Lujambio, no se agota en un tema, por el contrario, agota los temas en torno a la mexicanidad.
Las obras de Lujambio sobre el sistema y la política mexicana lo acreditan como lectura obligada para entenderla y conocerla. Lo cierto es que, no se finiquita en las letras, sino que ha practicado el poder, ha estado inmerso en él, dándole experiencia que pocos tienen y una ventaja competitiva sobre los posibles candidatos del PRI y el PRD.
En ese sentido, no dudo que Lujambio fácilmente sacará ventaja en un debate abierto y confrontación a Creel, que sería del resto de los presidenciables, el más avanzado en estos temas. Fundan en su persona la teoría y práctica del poder.
Sus obras "El poder compartido. Un ensayo sobre la democratización mexicana.", "Gobiernos divididos en la Federación Mexicana", "Federalismo y Congreso en el cambio político de México" y "La democracia indispensable. Ensayos sobre la historia del Partido Acción Nacional" como político, sociólogo, académico e investigador.
Imagino un debate entre Lujambio y Peña Nieto al que, por cierto, el mexiquense ha rehuido, no por prudencia política, sino por inconsistencia profesional e intelectual, apuesta a la fuerza y no al intercambio de ideas, muy al estilo de su mentor Carlos Salinas y el grupo Atlacomulco. No es lo mismo ser el esposo de "La Gaviota", un Santa Claus electoral en dispendio del erario público y figurín de marketing, que hombre de ideas y político profesional. Lo "carita" no quita la pobreza intelectual y de espíritu, sólo guarda las apariencias.
Lujambio confronta ideas sobre finanzas, economía nacional, presupuesto, política y constitucionalismo; se ha hecho en el debate de la cátedra, de la academia y la vida profesional política, sea en el IFE o el IFAI. No es un intelectual "costumbrista"; escribe fluido, expone, escudriña hasta aproximarse a la verdad, estructura la idea precisa con un singular dominio del lenguaje y con una técnica argumentativa muy definida y personal.
Alonso Lujambio es un referente intelectual en el proceso democrático del país y un protagonista de este, porque de 1997 a 2003 fue consejero electoral del IFE, por eso se le reconoce a nivel mundial y; fue consultor de la ONU en Irak para la construcción de un sistema electoral, ahí tuvo la experiencia de trabajar, literalmente, bajo fuego de metralla. Si había negociado con perredistas, priistas y panistas, podía hacerlo con kurdos y chiitas. Este hecho acredita la capacidad de negociación de Lujambio en el entramado de los factores reales de poder que existen en una sociedad.
Josefina Vázquez Mota es un ícono del feminismo; Lujambio es referente de la historia política-democrática de México en el mundo, un especialista en sistemas políticos y un agente de cambio de capacidad probada. Debemos valorar si en un país culturizado por el machismo –en los términos de Octavio Paz en "Laberinto de la Soledad"– tiene la madurez de elegir a una mujer la primera presidenta de México. No se trata de que Josefina cumpla con un sueño feminista, sino de que los panistas construyan una propuesta viable de país. La pregunta no es si gana la interna, sino con qué ganar la constitucional y, en consecuencia, si hará un buen gobierno. El análisis de fondo es dilucidar el perfil de estadista, administrador (a) y político (a).
El proceso histórico de reemplazo de los gobernadores porfiristas duró veinte años. Por muerte natural, homicidio, exilio, autoexilio o rebeliones; el porfirismo se extinguió y las balas marcaron los tiempos. El PAN lleva 10 años en el proceso histórico de reemplazar con la fuerza de la democracia a los gobernadores y cacicazgos políticos negados al cambio, y los votos hacen la diferencia. Esos son nuestros problemas y el presidente (a) que viene los enfrentará. ¿Quién tiene el conocimiento del sistema para operar políticamente los cambios estructurales en las entidades federativas? Alonso Lujambio.
Las reformas estructurales están frenadas desde que ganó el PAN, y por ese solo hecho, el PRI no las va a aprobar y; posee tanta habilidad operativa que ha logrado avanzar electoralmente, no por inteligentes, sino por rudeza y capacidad de mentira, por ejemplo: Madrazo y Moreira, serían mulatos si cada mentira pigmentara.
¿Qué tenemos que hacer para lograr la mayoría en el Congreso de la Unión e impulsar los cambios que necesita México? Lujambio ha expuesto los alcances del Gobierno dividido. El PAN necesita la mayoría en el Congreso, hay que reconstruir el tejido social; México requiere políticos honestos y ciudadanos que no sean clientes electorales.
Debemos identificar nuestras razones contextuales para determinar un voto reflexivo hoy, con la posibilidad de resolver los temas futuros. La corrupción es transversal, multidisciplinaria, ideológicamente plural y muy acomodaticia; no se ruboriza si se autoproclama como sociedad civil o militante partidista. En consecuencia, debe prevalecer en nuestra reflexión el conocer la calidad humana de la persona por la que votaremos.
Es un hombre de familia con un matrimonio sólido. La señora Tere Toca –esposa– es profesionista y empresaria, una mujer muy ubicada en los roles de estar casada con un político de la estatura de Lujambio. La llamada pareja amorosa, construida en la lealtad mutua, procreó tres hijos y tiene vida familiar estable; amigos y adversarios le reconocen honestidad y capacidad de liderazgo.
¿Qué necesita el país? Indiscutiblemente: un estadista –hombre o mujer– con el suficiente conocimiento de nuestra historia democrática contemporánea para generar cambios estructurales. El voto no es solo una obligación, sino una responsabilidad; el sufragio debe ser precedido de una reflexión seria y sin pasiones. El proceso interno acreditará la madurez del PAN, incluyendo al presidente de la República. En "La democracia indispensable. Ensayos sobre la historia del Partido Acción Nacional" –Lujambio– nos introduce en la reflexión política de un partido democrático y promotor de la democracia que sobrevive y, finalmente, vence al dinosaurio autoritario antidemocrático priista. Ahí están los motivos, las luchas, las derrotas dignas y los triunfos inmorales del régimen hegemónico. Tenemos el prototipo de panista real, impregnado de ideales, dispuesto a las luchas e ideológicamente inamovible. "Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna, José González Torres, Adolfo Christlieb Ibarrola, Efraín González Morfin, Carlos Castillo Peraza, demostraron la grandeza política del PAN con fuertes dosis de lo mejor de sí mismos".
Los panistas están obligados a decidir hoy, vinculando los temas futuros: ganar la interna, triunfar en la constitucional y hacer un buen gobierno. Deben superar la indecisión con la reflexión, no hay cabida para la indiferencia, analicemos qué candidato necesitamos más allá de las subjetividades partidistas y muy ubicados en los objetivos de México, sin pasar por alto la aduana de la elección constitucional. Estas son mis reflexiones donde sustento mi simpatía de por qué Lujambio será el Candidato del PAN y próximo presidente de México.