Ricardo León Caraveo
6 de febrero 2009
La Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, me refiero a la de 1857 y su reforma de 1917; fueron promulgadas el 5 de febrero, porque ese día muere San Felipe de Jesús, patrono de la Ciudad de México y primer mexicano hecho Santo, el 8 de junio de 1862. La negra Cristina que cuidaba al desenfrenado niño Felipe de las Casas, dijo: "el día que esa higuera reverdezca, ese niño será Santo", pero esa higuera estaba muerta y su dicho iba en el sentido de la imposibilidad de que eso sucediera. Pasaron los años y el 5 de febrero de 1597 la higuera por designios divinos reverdeció y dio frutos en el mismo instante que San Felipe de Jesús era martirizado y muerto al cruce de dos lanzas que le salieron por los hombres en Meako, Japón. La Constitución de 1857 tiene dos célebres críticos: Justo Sierra y Emilio Rabasa; y un benevolente defensor en Daniel Cosío Villegas. El Congreso se constituye el 17 de febrero de 1856, inició sesiones el 18 y 155 diputados lo integraban, pero solo asistieron 110. En general, las sesiones tuvieron ausencias, llegando al caso de tener que hacer pública la lista de "faltistas". Uno de esos irresponsables fue don Gregorio Payró, diputado por Tabasco. El diputado Espiridión Moreno, dijo sobre el tema: "Cuando faltan virtudes en los hijos de una República, es preciso perder toda esperanza de salvación". Antonio Aguado remató: "No hay que pensar en el honor de hombres que no lo conocen". Pero, en general, los asistentes eran gente talentosa. En 128 artículos y un transitorio, después de casi un año de trabajo, se plasmó el sustento jurídico del ejercicio del poder.
La Constitución de 1857 es obra de conservadores y liberales, predominando la fuerza liberal y estructurada técnicamente, estableció expectativas inalcanzables en ese momento histórico (Cosío Villegas); permitiendo las dictaduras de Juárez y Díaz, el caudillismo de Ignacio Comonfort, los excesos de Lerdo y el irrelevante tránsito de Manuel González. El reiterado uso de la facultad extraordinaria por parte de Juárez, calificado por Emilio Rabasa como "El dictador de Bronce", las quejas de los otros presidentes y la indiferencia de Díaz, acreditan lo impráctico. El país se movía entre la dictadura presidencial y el despotismo anárquico del Congreso.
Los tiempos políticos convulsionan a la nación en 1910, y Madero es líder de una Revolución que no dimensiona, quizá confundió transición política con revolución; sin entender que los factores reales de poder lo impulsaron para generar cambios concretos. La llegada de Madero y su caída, y la usurpación de Victoriano Huerta, acreditan una vez más la debilidad del sistema constitucional. Venustiano Carranza, no siendo un hombre afín a la realización de una nueva constitución, por instinto o agudeza de análisis, se convence de lo necesario, que es un nuevo marco jurídico constitucional y convoca al constituyente de 1917. En el decreto de promulgación del 5 de febrero de 1917 refiere que se trata de una reforma a la Constitución de 1857.
Con las reformas de 1917, y una secuencia de modificaciones posteriores, se encarna la dictadura sexenal del Partido Revolucionario Institucional; cuya principal característica es un reformismo sexenal, donde cada presidente pretende sellar indeleblemente su presencia en la historia.
En 1982 inicia la etapa del reformismo de la Constitución, Miguel de la Madrid con 66; Salinas con 55 y Zedillo con 77 reformas; en solo 18 años, 165. Entre 1924 y 1982 los números son Álvaro Obregón Salido, 8; Plutarco Elías Calles, 18; Emilio Portes Gil, 2; Pascual Ortiz Rubio, 4; Abelardo L. Rodríguez, 22; Lázaro Cárdenas del Río, 15; Manuel Ávila Camacho, 18; Miguel Alemán Valdez, 20; Adolfo Ruíz Cortines, 2; Adolfo López Mateos, 11; Gustavo Díaz Ordaz, 19; Luis Echeverría Álvarez, 40 y; José López Portillo, 34. Todos ellos hasta 1997, año en que pierde la mayoría el PRI en la Cámara de Diputados, habían hecho 411 reformas a la Constitución General de la República, que hipotéticamente es una ley fundamental rígida, es decir, difícil de reformar. En el periodo de Vicente Fox hubo 31 reformas, y 45 hasta el 26 de septiembre de 2008, en el periodo de Calderón. En conclusión, la Constitución de 1857, reformada en su totalidad en 1917, presenta 487 reformas entre 1921 y 2008.
Las dictaduras de Porfirio Díaz Mori y la sexenal-PRI, tuvieron controles políticos absolutos sobre el sistema jurídico mexicano. Las reformas efectuadas entre 1997 a la fecha han requerido de la participación de todas las fuerzas políticas. Se promulgó el 5 de febrero, en un gesto de oposición del Estado laico al eclesiástico.