Por Ricardo León Caraveo en Viernes, 30 Mayo 2025
Categoría: Articulos

Heroísmo burocrático

Los sistemas opresivos o injustos, por naturaleza son irracionales e inhumanos, reclamantes de obediencia y adaptación, pero los estudios de la psicología social consideran correcto resistir y oponerse a ellos como un mecanismo para impedir la banalización del mal.

Lo sistemas opresivos, tiene prácticas como el servicio profesional de carrera o características jurídicas singulares como los órganos constitucionales autónomos. La implementación de esas modalidades jurídicas, se ha desvirtuado.

Endogamia institucional y servicio profesional de carrera

El servicio profesional de carrera del Poder Judicial de la Federación, fue desvirtuado por las relaciones de poder y el nepotismo y terminó siendo una endogamia institucional que de sorna se le decía el poder familiar. ¿Qué falló?

La endogamia institucional es la práctica de reclutamiento y ascenso consistente en contratar y ascender personas dentro de la misma institución. El servicio social o las prácticas profesionales sirven para reclutar.

En ambos casos la socialización con la obediencia ciega y la deshumanización son requisitos materiales, más importantes que los formales, como son antigüedad, la formación profesional, el mérito basado en el desempeño correcto acreditable y comportamiento ético o respetando reglas de integridad.

A nuestro parecer, básicamente existen dos tipos de endogamias institucionales: a) estructurada, sustentada en el servicio profesional de carrera, privilegiando el respeto a los derechos humanos, la formación profesional y la ética y; b) no estructurada, basada en relaciones de poder político y burocrático, con ambigüedades normativas. Esta última es opresiva de la dignidad del ser humano.

La endogamia institucional estructurada, es positiva y constructiva porque desarrolla habilidades y competencias del personal. Desde nuestra óptica, adicional a lo anterior solo con un código de ética y reglas de integridad, se da el fortalecimiento de la institución.

La endogamia institucional no estructurada, es la que carece de normatividad para implementar un servicio profesional de carrera o tiene disposiciones jurídicas incompletas, obscuras o conservando controles con fines políticos. Es básicamente una simulación, con una estructura débil que legitima abusos y arbitrariedades porque no está basada en el mérito.

La endogamia institucional no estructurada, puede ser elemento esencial de un sistema injusto, que desde la obediencia ciega forme como sinónimo de lealtad conductas inhumanas e irracionales. La endogamia institucional, mal implementada, es una práctica poderosa de deshumanización, desconexión moral y pérdida de identidad. 

Ética institucionalizada

Los códigos de ética son principios y reglas en el sector público, que determina cuáles son los valores que deben observarse institucionalmente. Es ahí donde deben determinarse claramente los valores que sustenten la oposición a la obediencia ciega.

Los códigos de ética y las reglas de integridad permiten argumentar la resistencia contra y en sistemas burocráticos inhumanos, irracionales y destructores de la individualidad por la existencia de la obediencia ciega.

La psicología positiva, determinó que la trascendencia, la sabiduría, el coraje, la humanidad, la justicia y la templanza son fortalezas del carácter. Estos deberían ser considerados en los códigos de ética y reglas de integridad e implementar un proceso de socialización permanente tan importante como los de profesionalización.

Además, establecer procedimientos para que los servidores públicos conserven su integridad y no sean obligados, por jerarquías ascendentes o descendentes a la realización de conductas indebidas, pretextando “obediencia” a una autoridad formal o informal.

Temor reverencial

Los factores situacionales opresivos, pueden imponerse a un servidor público con el pretexto de la obediencia y ante la amenaza de perder el trabajo. Conductas muchas veces consecuencia de las relaciones de poder. Expresiones como aquí harás lo que yo diga, tú me obedeces o te atienes a las consecuencias, aquí mando yo, es una orden y la cumples como yo te diga, aquí el único que piensa soy yo, me obedeces o te levanto un acta, obedece o te corro, vas a firmar como yo te digo y te callas, obedece no me importa lo que establece la ley, soy el jefe, y otras similares.

Quienes usan esas expresiones son personas que imponen o exigen una obediencia ciega, donde existe desconexión moral, deshumanización e irracionalidad. En el sector público, adicionaría que también implica la actualización de responsabilidades administrativas, civiles, laborales, penales o políticas, que son de naturaleza autónoma. Visibilizar los valores con los que se debe interactuar en el servicio público, es un mecanismo que frena excesos.

La obediencia al jefe, también denominada temor reverencial no es excluyente de responsabilidad para los servidores públicos. Invisibilizar y no socializar los derechos humanos, código de ética y reglas de integridad son omisiones que fortalecen controles políticos y antijurídicos, que no deberían existir en las instancias de impartición de justicia.

En el servicio público he visto muchos casos donde las personas justifican su proceder, argumentando “me dieron la orden y la cumplí”, “es mi trabajo” y “obedecí”. Estas personas olvidan que la obediencia no es excluyente de responsabilidad, por el contrario, las actualizan.

En el holocausto los soldados nazis también obedecían órdenes, iban a misa y el producto de su trabajo lo daban a sus familias, pero fueron considerados culpables de crímenes contra la humanidad. En el libro Aquellos hombres grises de Christopher R. Browning, narra como obreros y campesinos convertidos en soldados, sin patologías o perfiles antisociales obedecieron realizar acciones criminales. Gente buena haciendo cosas terribles, como violar mujeres o asesinar familias enteras.

Mandar y obedecer, no debe estar exento de controles éticos, jurídicos y administrativos, o supervisión psicológica. En ambos extremos debe prevalecer el respeto a la dignidad de la persona humana.

Quien coacciona, presiona psicológicamente, amenaza o intimida a un subordinado para realizar hechos ilegales, conductas inhumanas e irracionales, actualiza supuestos de responsabilidad en el servicio público. La responsabilidad de ser jefe y tener personal subordinado no es sinónimo de impunidad o infalibilidad.

En contraposición, debemos generar reformas y cambios para la normalización del humanismo, empatía y el respeto a los derechos humanos. Concretamente, el respeto a la dignidad de la persona humana.

Es importante el diseño estructural en la impartición de justicia, estableciendo equilibrios institucionales. El TFJA debería distribuir competencias en las funciones jurisdiccionales, administrativas, disciplinarias y educativas.

Heroísmo

Philip Zimbardo, identifican diferentes tipos de heroísmo, entre los que destacan los héroes burocráticos. Aplicado a estas reflexiones, son empleados del sector público con principios claros y definidos, que a pesar de recibir fuertes presiones se mantienen firmes en su integridad. Ponen en peligro su carrera profesional, están en riesgo de ostracismo profesional, pérdida de estatus social, ingresos o credibilidad e incluso deterioro de su salud.

Estos héroes de la burocracia, son resilientes, no aceptan imposiciones, dialogan, tienen un elevado sentido de la dignidad humana propia y ajena, son razonables y empáticos. Son seres humanos con las fortalezas de carácter identificadas con la psicología positiva. Desde la cultura de la obediencia ciega serán criticados por contestarios o conflictivos.

Mi reconocimiento para los servidores públicos que han conservado su integridad. ¡Verdaderos héroes!

Conclusión

  1. Una institución pública que invisibiliza derechos humanos, privilegia conflictos de interés, cómplice de la impunidad y con endogamia institucional no estructurada es débil porque sus finalidades han sido distorsionadas.
  2. El servicio público de calidad inicia con el respeto a los derechos humanos de quienes lo integran.
  3. Es indispensable el establecimiento de responsabilidades a los servidores públicos que tienen la calidad de magistrados.
  4. Seres humanos con integridad son verdaderos héroes cuando se enfrentan a sistemas opresivos.
  5. La impartición de justicia requiere héroes burocráticos con elevado sentido de la dignidad humana propia y ajena.

 

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