Por Ricardo León Caraveo en Domingo, 18 Mayo 2025
Categoría: Articulos

Magistrado Lucifer

Lucifer ante Diké

El análisis organizacional desde la psicología social, sobre las instituciones de impartición de justicia, es un campo poco explorado en México. Las leyes y las circunstancias han hecho de las instituciones moldes para adaptar a las personas a sistemas inhumanos donde son víctimas o autores de conductas degradantes.

En la impartición de justicia existe una construcción histórica, ideológica e institucional donde obedecer y humillar es justificado como un mérito para ascender, paradójicamente son denominados meritorios y es el inicio de la endogamia institucional. Esta mentalidad está equivocada. Lo que sí acredita, es una psicología disfuncional y la banalidad del mal. Hay excepciones humanas e institucionales.

Me he interesado en saber ¿Por qué la gente buena al ejercer una posición de mando o dirección se transforma en mala, necia o arrogante?. Escribí los ensayos El Síndrome de Plaza[1] en el  2012 y Patología del Poder, basado en las teorías del Efecto Lucifer de Philip Zimbardo, Obediencia a la autoridad de Stanley Milgram, Desconexión Moral de Albert Bandura y el estudio En el poder y la enfermedad de David Owen.

Leí a Hannah Arendt y, su magistral libro Eichmann en Jerusalen, estudio sobre la banalidad del mal; Odio a los indiferentes de Antonio Gramsci, Emociones destructivas de Daniel Goleman, Psicología de la Mentira de Paul Ekman, Por qué mentimos de Dan Ariely, El error de Descartes de António Damásio  y, libros y documentales sobre los juicios de Nuremberg.

Estos antecedentes, me llevaron a reflexionar sobre los efectos en la personalidad al asumir el cargo de juzgador. El mal diseño institucional, el ambiente de hostilidad y la sistemática violación a los derechos humanos normalizada, son el parto del Magistrado Lucifer.

El Efecto Lucifer, se refiere qué es lo qué causa en personas normales tener conductas inimaginables de degradación contra sus semejantes, consecuencia de la deshumanización, obedecer y la desconexión moral por encontrarse en determinadas circunstancias. Ejercer autoridad u obedecer son el parto de Lucifer.

El ser humano ante determinadas fuerzas situacionales -ser autoridad u obedecer en un sistema irracional mal diseñado- puede materializar conductas inimaginables destructivas. Así el hermano asesina al hermano[2], el vecino mata a su vecino a pesar de ser ambos “buenas personas” y la presión situacional de un sistema de administración gubernamental que genera a través de sus instituciones degradación y humillaciones.

El servicio público basado en la jerarquización y una cadena de mando basada en la obediencia, sin contrapesos de desempeño, puede construir procesos autodestructivos.

El hecho de tener la función o rol de autoridad, genera cambios conductuales en las personas. He visto cómo el cargo de magistrada o magistrado de sala superior o regional  cambia a las personas e inicia un proceso donde el síndrome de Hybris, se va fusionando con el Efecto Lucifer hasta integrarlos. El eje conductor es la desconexión moral, la deshumanización y la obediencia.

El título de estas reflexiones, no es porque fuerzas demoniacas o satánicas tengan poseída a una persona, no es el exorcismo el tema. Sino el determinismo sistémico, la fuerza de la circunstancias donde la obediencia y la ausencia de pensamiento despiertan a la "maldad creativa". El ser humano común que teniendo como valores esenciales a su familia y conservar el trabajo, despierta a Lucifer. 

Nadie quiere poner en riesgo su estatus por el otro, es decir, es preferible desconectarse. La obediencia ciega, aunque el resultado sea deshumanizarse y aniquilar la empatía, destruyendo al prójimo. Cumplir la instrucción, sin importar que fue ilícita o inhumana.

El servicio público, se transforma en una función que atenta contra el bien común. Corrupto es sinónimo de inteligente, aunque en términos reales es exactamente lo contrario. En realidad, carecen de formación profesional y humanas en algunos casos.  No habiendo mérito al ingreso, han constituido coaliciones corruptoras blindadas por la endogamia institucional.

Magistrado Hybris

En el síndrome de Hybris los efectos de tener poder, político y jurídico, trastoca la personalidad. Ser magistrado es un arquetipo que supone conocimiento jurídico e influencia, pero lo primero hay que ponerlo en duda ante la crisis de procuración e impartición de justicia. Las características del síndrome de Hybris son:

  1. Inclinación narcisista a ver el mundo, primordialmente como un escenario en que puede ejercer poder y buscar la gloria, en vez de un lugar con problemas que requieren planteamientos pragmáticos y no auto-referenciales.
  2. Predisposición a realizar acciones que tengan probabilidades para que dar una buena imagen de ellos.
  3. Preocupación desproporcionada por la imagen,
  4. Formas exageradas de auto.referirse para la exaltación.
  5. Fundir la función del estado con las propias, bajo una perspectiva de expresarlos como una sola identidad.
  6. Uso mayestático del nosotros y hablar en tercera persona de uno mismo.
  7. Excesiva confianza en el propio juicio, desprecio al consejo y crítica.
  8. Sentimiento de omnipotencia de lo que puede conseguirse personalmente.
  9. No existe responsabilidad ante el tribunal terrenal, sino ante la historia o dios (no Dios).
  10. Ante ese tribunal será justificado.
  11. Inquietud, irreflexión e impulsividad.
  12. Pérdida de contacto con la realidad,
  13. Visión amplia sobre su línea de rectitud moral, justificando viabilidad, costo y productividad, empeñando en esta directriz el no cambiar de rumbo.
  14. Falta de atención al detalle por exceso de confianza, la denominan incompetencia de Hybris.

La lista es identificada y detalla David Owen en En el poder y la enfermedad. Así es entendible, exigir la obediencia ciega a otros y ejercer el mando deshumanizadamente, pero adicional a los psicológico la institucionalidad impone, por medio de disposiciones jurídicas, una estructura que da vida a un sistema deshumanizado. Las fuerzas situacionales las denomina Zimbardo.

La sinapsis cambia ocasionando efectos neurológicos, modificando el comportamiento. La gente alrededor del Magistrado Lucifer comete un grave error al confundir respeto con sumisión porque lo que realmente estimula es reafirmar la errónea percepción de superioridad y poder, es decir, el ego, la desmesura y la arrogancia.

Magistrado Lucifer-Hybris

El Magistrado Lucifer-Hybris, desde su arrogancia, consecuencia de una inadecuada formación profesional y humana, abandona el criterio jurídico y la gramática correcta, justificando en la productividad, considera correcto el plagio de resoluciones y la farragosidad. ¿Es banalizar la justicia o injusticia? Por eso la necesidad de diseñar evaluaciones de desempeño con rigor intelectual jurídico y lingüístico.

Al confiar en su juicio irracional, tener una visión amplia de la factibilidad de su proceder y una particular ética, considera que el tribunal de la historia y dios, lo colocará en un lugar entre los más grandes o una(o) de las(los) más grandes juristas de la historia. ¡Imagina que ascenderá de magistrada(o) o a ministra(o) de la Suprema Corte de Justicia de la Nación! Encarna El Gesticulador de Rodolfo Usigli, que se ha inventado así mismo.

El Magistrado Lucifer-Hybris, considera correcta las jornadas inhumanas, la denostación de las capacidades intelectuales e incluso, se cita como ejemplo como un fuera de serie. Podrá decir, que empezó obedeciendo, que su tenacidad lo llevó al ascenso y que su vida es un ejemplo. No dirá que fue cómplice y que no asciende por el mérito sino por la mezquindad o complicidad.

El Magistrado Lucifer, tiene autoestima sobredimensionada y un concepto narcisista de sí. Desde su belleza o guapura, justifica que el acoso no es acoso, sino una característica de ser irresistible. No tiene la consciencia de lo inapropiado e incluso lo ridículo de su visible proceder.

Una afectada me comentó, que al acudir a la Comisión de Igualdad de Género (CIG) para quejarse del Magistrado Lucifer porque este delante de ella se frotaba los genitales y le decía ¿cómo arreglamos esto? El Magistrado Lucifer integrante de la citada CIG, le dijo: Magistrado Lucifer no puedo hacer nada contra el Magistrado Lucifer. Una regla no escrita es que magistrado no come magistrado.

Estos antecedentes, acreditan la mezquindad humana en un sistema que impone fuerzas situacionales generadores de violaciones a derechos humanos, donde la degradación, ausencia de sororidad y la invisibilización demuestran la necesidad de reformas estructurales y elegir adecuados perfiles para el cargo.

La visión amplia de los magistrados Hybris y Lucifer, no tiene límites, cuando encuentran resistencia a la libre expresión de la desmesura y la arrogancia, atacan inmediatamente desde la pequeñez intelectual. Así se justifica la intriga, la calumnia, la infamia, el chisme o la conspiración. Han creado el infierno y lo quieren conservar. Bajo ese método ha ascendido, su elección ha sido un acto de creación.

El Magistrado Lucifer solo dará lo que es, cualquier expresión humana contraria a él, sus creencia o ideología, es hipocresía y falsedad por eso preso de la ego-defensa. Por eso, no le gusta el diálogo entre seres humanos que están conscientes de ser iguales. Es necesario sentir que su superioridad esta garantizada al interactuar con otros.

Las fuerzas luciferianas son las más críticas y renuentes a cualquier proceso de cambio que atente contra sus privilegios, sus prestaciones y su impunidad. El molde institucional, ha sido una construcción histórica e ideológico que les ha permitido el ascenso, poco importa la inmoralidad aprendida, la desconexión moral y la deshumanización. El fundamento de este estado de cosas es el pacto de silencio. Aquí nadie vi, nadie escuchó, a nadie le consta, aunque se haya sido testigo idóneo.

Los soldados nazis de la SS nunca se percibieron como criminales sino como héroes de Alemania, cumplir una orden era una virtud, aunque fuera exterminar a seres humanos con inimaginable brutalidad. Una víctima de la deshumanización me contó que al solicitar permiso para retirarse de la oficinas porque se sentía mal, le dijeron que estaba fingiendo y la obligaron a permanecer en sus oficinas. Al salir fue al médico. Ella estaba en los síntomas previos de un infarto y ha tenido dos parálisis faciales. No importa haber denunciado, porque los inhumanos autores gozan hasta el día de hoy de cabal impunidad. Un permiso médico no es un derecho sino muestra de debilidad.

Obediencia a la autoridad

La respuesta frecuente que escucho: ¡por favor entienda!,  ¡yo solo obedecí órdenes!, ¡es mi trabajo!. La regla es la obediencia ciega para mantener el trabajo y elemento esencial del ascenso, no importa si violan derechos humanos. Es irrelevante sabotear un proceso de antigüedad o el derecho laboral, afectar la dignidad de una mujer, calumniar a una compañera de trabajo, indiferencia a personas de la tercera edad o si las circunstancias te lleva a hechos ilícitos.

Hermann Göring, justificó al nazismo en la obediencia, considerando al igual que Eichmann, que era parte de los ideales del nacional socialismo. Ellos se consideraron víctimas y héroes en desgracia porque la derrota imposibilitó su reconocimiento. Eichmann, declaró en Nuremberg que si hubiera recibido la orden de matar a su padre lo hubiera hecho, no porque fuera un criminal sino por los “ideales nazis” (Arendth, 1963).

Eichmann en palabras de Arendth, era un ser humano común, un conocedor de la ideología nazi, pero intelectualmente mediocre. Un burócrata con ambiciones de ascender, frustrado porque la derrota del Tercer Reich le impidió ser general. No se consideraba un criminal, incluso, dijo que él no se atrevía a matar, pero tenía un subordinado muy obediente Rudolf Höss, responsable de la muerte de tres millones de personas[3].

Philip Zimbardo, demuestra con el experimento de la cárcel de Stanford que seres humanos comunes -como yo o ustedes- en determinismos circunstanciales podemos transformarnos en luciferianos, salvo como dijo el poeta Carlos Pellicer seamos héroes de nosotros mismos. Sí, en la heroicidad de la mujer y el hombre común descansa mucho de nuestro proceso civilizatorio. Zimbardo lo denomina "banalidad de heroísmo".

La obediencia es una práctica destructiva de las instituciones públicas, en la medida que deshumaniza y corrompe al servicio público. De ahí, la importancia de los códigos de conducta y las reglas de integridad porque determinan que el temor reverencial no es excluyente de responsabilidad y la objeción de consciencia es mi derecho a obedecer transgrediendo la dignidad de la persona humana.

Ricardo Raphael en la Fabricación acredita uno de los episodios más vergonzosos de la historia jurídica de México, pero Isabel Wallace, tuvo un sistema destructivo y la complicidad de operadores de “justicia” que influidos por las relaciones de poder destruyeron la vida de seres humanos. ¿Qué falló? El sistema y la condición humana. Los operadores luciferianos del sistema de justicia acorde a su experiencia y obediencia cumplieron. Es la banalización de la injusticia.

Dignidad humana vs psicópata narcisista

En el cerebro del Magistrado Lucifer la verdad no importa, sino el ascenso y transcender, en ese contexto mentir y delinquir son recursos valiosos y justificables, porque en ese andamiaje a la gloria de la historia los postulados de Maquiavelo son esenciales. La dignidad humana de Giovanni Pico della Mirandola y la virtud son para los débiles.

El Magistrado Lucifer no lee está absorto en la divinización de sus cualidades personales y el auto-elogio. La intelectualidad es falsa y los libros son decorativos, no están ahí porque los haya leído, son parte del oficio de gesticulador de la justicia. El lenguaje biensonante forma parte del ritual, así como asistir a eventos para fotografiarse que hagan suponer amistad con grupos o personas.

La Magistrada(o) o Lucifer, es un maestro del engaño. No recibe a sus colaboradores ni a otras personas, no contesta mensajes, no responde correos e interactúa solo sobre -supuestos- vínculos de poder. Sabe seducir en los eventos, con todos hace citas pero sin reunirse con nadie, simula llamadas y viste impecable. Lo que es coherente con el enorme vacío interno y debilidad intelectual que tiene. Transitando la apariencia solo queda Lucifer, lo sucio, lo deshonesto, lo impuro y la arrogancia.

El aislamiento, es consecuencia de su omnisapiencia, en su visión no son arrogantes sino humildes, no son soberbios sino inteligentes, no son indolentes sino empáticos, no son inhumanos sino íntegros, no están mareados por el cargo sino que son fuera de serie. Los magistrados Lucifer han logrado la banalizaciòn de la injusticia por medio de su maldad creativa.

En este proceso amalgamado entre Hybris y Lucifer, la magistrada o el magistrado se ha convertido en psicópata narcisista por la  falta de empatía, impulsividad, manipulación para obtener beneficios, necesidad constante de atención-reconocimiento y la sobredimensión de sí mismo.

Richard Posner en el Cómo deciden los jueces, dice: Entre los factores institucionales que influyen en el comportamiento judicial dentro de la zona abierta o indeterminada figura la propia estructura de la carrera judicial que afecta a la selección y a la auto-selección en la judicatura como a los incentivos y restricciones que se ponen en marcha desde el momento que una persona ingresa en la carrera… los jueces no son gigantes morales o intelectuales, ni profetas, oráculos, ni meros portavoces o máquinas calculadoras…son humanos.

La falta de normas disciplinarias y la aprobación del Senado de la designación a propuesta del presidente o presidenta de la República, genera impunidad. Por ello creo que es necesario constituir una instancias disciplinaria responsable de la vigilancia de reglas éticas y de integridad, y capacidad jurídica para imponer sanciones disciplinarias, incluso la remoción del cargo.

El TFJA carece de normatividad sobre la carrera jurisdiccional basada en el mérito al igual que la evaluación al desempeñoEl TFJA debería tener un sistema normativo que ponderara a dignidad humana.

Conclusión

  1. Es momento de pensar seriamente que la justicia no depende solamente de la formación profesional, es decir, de grados académicos y un curriculum en el sistema de impartición de justicia.
  2. Debemos iniciar por la condición humana, por evaluar la personalidad de los juzgadores, implementar códigos de ética y reglas de integridad con divulgación, seguimiento y evaluación permanente.
  3. El TFJA debe transitar de la opacidad a la transparencia.
  4. El TFJA y en general, los sectores de impartición de justicia requieren un replanteamiento estructural, para erradicar condicionantes sistémicas de humillación intelectual y violaciones a derechos humanos.
  5. Expedir el reglamento de sesiones de las salas regionales, considerando la transparencia y rendición de cuentas.
  6. Expedir el reglamento de evaluación para el desempeño contemplando la integración de un comité .
  7. El TFJA debe privilegiar como columnas de su organización interna la actividad jurisdiccional, administrativa, disciplinaria y de transparencia.
  8. Expedir normatividad para privilegiar el mérito para ascender.
  9. Es necesario una comisión o comité de ética y disciplinario, no integrado por magistradas o magistrados en funciones, sino por funcionarios designados quizá por el Ejecutivo, el Senado y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, con especialistas en psicología social y derechos humanos (psicólogos, abogados, sociológos). En consecuencia la desaparición de la Comisión de Ingualdad de Genero, para implementar una auténtica política pública a favor de la mujer.

 

 

[1] Consultable: https://ricardoleoncaraveo.com.mx/blog/Entrada/48-apuntes-congresionales-1-2-1-3-1-1

[2] Sugiero la lectura de Los hijos de la guerra, de Ricardo Raphael, cómo sucedió realmente una situación así

[3] Sugiero la siguiente lectura: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/rudolf-hoss-el-animal-auschwitz_14949

 

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