Ricardo León Caraveo
9 de agosto 2015
No creo que Tabasco esté circunscrito -para progresar- a ser el proyecto de un solo hombre, por el contrario, la grandeza está condicionada a integrar un gobierno eficaz; una camarilla con visión de estado, sentido histórico y ambición por trascender.
Por eso no hay que cansarse de combatir por medio jurídicos a quienes han hecho de la política el instrumento para cumplir objetivos personalísimos, degradando la condición humana propia y ajena, adoptando actitudes acomodaticias.
No critico a todos los tránsfugas, porque muchos de ellos son libertadores de su consciencia que lograron superar las condicionantes culturales políticas del partido hegemónico. Hay militancias de un solo partido, pero huecas, son la "nada" política pero el todo de la mezquindad.
En México y Tabasco falta un pacto político, los que renuncian hacerlo acreditan en los hechos la incapacidad para construir instrumentando en/con las instituciones de la República; de ellos hay que desconfiar. No obstante, estamos entrampados en un presente viciado por el pasado corruptor. No todo fue malo, cierto; pero las oportunidades perdidas, la falta de decisión en el momento adecuado han hecho crecer problemas a niveles que atentan contra la seguridad nacional; no se trata de señalar culpables, sino de asumir responsabilidades.
Hay disparidad para ejercer críticas, están supeditadas a intereses, dependen de quién y a quién. El golpe de timón con soluciones a largo plazo representa un alto costo político, porque la aplicación de las políticas públicas adecuadas afectará nichos de intereses sustentados en privilegios.
Un acuerdo necesario e integralmente benéfico, es combatir la corrupción que durante décadas ha sido la constante en las alcaldías municipales. La mayoría de los ricos en los municipios son los vinculados a la actividad pública. La impunidad es un distintivo que no ha respetado ni credos ni simpatías políticas. ¿El acuerdo ha sido inverso? es decir, en vez de pactar combatir la corrupción... ¿han fomentado la impunidad?