Ricardo León Caraveo
13 de octubre de 2015

Las motivaciones de mi cosmovisión cuando decidí estudiar la licenciatura en derecho, se confrontaron con la realidad donde impera la impunidad, corrupción y ausencia de profesionalismo al ejercer la abogacía, fuera en el sector público o el privado. La renuncia intelectual, no fue casual sino constante en quienes consideré seres humanos de respeto, por lo que decidí prepararme e impartir clases.

La experiencia docente, me dejó claro que la formación intelectual es imprescindible, pero la humana es esencial para el desarrollo y desempeño profesional de los juristas; por eso, perfeccioné mis habilidades y competencias al estudiar la Maestría en Educación, ambos antecedentes de formación académica me imponen el deber de aprender más y compartir el conocimiento, trastocado por la experiencia en el servicio público municipal, estatal y federal y en los tres ámbitos del poder público. 

La formación intelectual la entiendo como un desarrollo de habilidades y competencias, sustentado en conocimientos básicos, que implican saber vivir, saber hacer, pero también saber pensar. 

Estoy convencido plenamente, que existen áreas no desarrolladas del conocimiento jurídico en Tabasco, concretamente del derecho legislativo o parlamentario, sin demérito de la nefasta simulación intelectual jurídica, el deficiente diseño normativo de la legislación y la circunstancial adopción de criterios en la aplicación del derecho. 

El Congreso del Estado requiere redefinir su vigencia jurídica, por medio de la adecuada implementación de un modelo parlamentario que conciba el sistema de comisiones y las formas democráticas de participación, el Congreso es la matriz del derecho vigente, y las actuales deficiencias no se circunscriben al Poder Legislativo, sino que inciden directamente en el desempeño de los otros dos poderes del Estado, la deficiencia legislativa impacta negativamente en todo el sistema jurídico estatal al legislar sin cumplirse las racionalidades legislativas.

Me motiva, compartir conocimiento, el trabajo en equipo, la lectura diaria y disciplinada con metas y objetivos concretos, que permiten confrontar posturas intelectuales. Me motiva el compromiso intelectual de perfeccionar el conocimiento que se posee, la cátedra y la investigación como medio de servicio y responsabilidad social, creo que la juventud debe ser orientada por caminos intelectuales, para de esta forma lograr aportar factor humano al proceso civilizatorio. 

Me motiva, encontrar respuestas y soluciones al errático proceso institucional del derecho público en nuestra entidad, que impide el perfeccionamiento sistemático del derecho vigente y su positividad. Me motiva el desterrar el costumbrismo de prácticas sin sustento jurídico y fortalecer la cultura de la legalidad, para tener una mejor sociedad. 

Me motiva, aportar a la libertad racionalizada y menguar el libertinaje emocional momentáneo donde los seres humanos claudican en los hechos, a su esencia de seres pensantes. Fomentar el pensamiento crítico, es indispensable en el proceso civilizatorio. 

Me motiva, el estar convencido que el trabajo serio y responsable de cátedra e investigación es una forma de atacar la pobreza del 57% de los tabasqueños, es solo con instituciones fuertes y construidas con racionalidades jurídicas, gramaticales, teleológicas, pragmáticas, éticas y económicas que se puede dar un eficiente combate a la impunidad y corrupción, construida por inescrupulosos seres humanos, es a través de la educación que los países se desarrollan y en consecuencia a través de ella que nuestra entidad tendrá la posibilidad de mejores niveles de vida. 

Es por medio de instituciones inclusivas y jurídicamente factibles y congruentes, que se construye la cohesión social y combate la inseguridad, la pobreza, la desigualdad y el rezago multidisciplinario.

Estamos obligados a ser concretos, es decir, a tener productos académicos específicos, que nos permiten competir entre nosotros, pero también al exterior.