Ricardo León Caraveo
2 de febrero de 2011

Han iniciado los preparativos de las precampañas presidenciales, los candidatos están mandando mensajes y la ciudadanía está atenta al "yo quiero", "voy", "la busco", y otras frases más, confirmando el rumor y disipando la sospecha.

Coincido con los ven que los candidatos del PRD y PRI iniciaron antes, pero estoy convencido que la estrategia del PAN es la correcta, hay que aguantar y tan es así que la sanción a Peña Nieto confirma lo acertado de la estrategia.

En el caso del PRD y las diversas facciones, los ánimos están caldeados y seguramente veremos dos candidatos de ese lado del espectro ideológico.

En el caso de Peña Nieto, es un figurín de fotos y pantallas, abona a sus simpatías que no lo hemos tenido en un debate, es decir, debajo del copete no hay ideas, no hay proyectos ni ganas de transformar. Peña Nieto es la cara joven del monstruo filantrópico priista. ¿Cómo olvidar el caso Paulet?, ¿cómo decirse demócrata oponiéndose a la alianza electoral?

Tres cosas dan fuerza al PAN en este momento, los resultados de diez años de gobierno; la irracional oposición del PRI a las reformas de fondo que necesitamos los mexicanos y; el perfil y circunstancias de sus adversarios. Los nichos del empoderamiento priista son gobernadores caciques y sindicalismo charro.

El PAN cumple la obligación constitucional de una legítima lucha contra el crimen organizado. En la época de Carlos Salinas de Gortari se decomisaron 456 toneladas de marihuana por año, en promedio; con Calderón, el promedio es de 2004 toneladas. El debate se ubica más en los métodos de combate y no en la eficacia de los resultados. Los mexicanos recordamos un Estado embrutecido y mareado de poder que disparó contra gente inocente, ciudadanos, reclamantes de ideas y valores.

Recordemos algunos logros "en represión" de ese PRI que hoy se ufana de renovado: aplastamiento de la huelga y caravana de mineros de Nueva Rosita, Coahuila en 1951; represión del primero de mayo de 1952, en la ciudad de México; aplastamiento del movimiento político presidencial del general Miguel Henríquez Guzmán en 1952; asalto militar al internado del Politécnico, 1956; represiones contra el movimiento ferrocarrilero de 1958-1959; represión contra el movimiento magisterial de 1956-1960; asesinato de Rubén Jaramillo y su familia, 1962; matanzas contra el movimiento cívico en Guerrero, 1960-1962; aplastamiento del movimiento de los médicos, 1965; ocupación militar de la Universidad Nicolaíta, 1966; toma militar de la Universidad de Sonora, 1967; Masacre de los copreros en Acapulco, 1967; Matanza de Atoyac, 1967; represiones contra el movimiento estudiantil de 1968; ataque de "Los Halcones" contra la marcha del 10 de junio de 1971; fraude electoral de 1988; matanza de Aguas Blancas, 28 de junio de 1995 y; la matanza de Acteal, 1997.

Sumemos el irresponsable endeudamiento durante los setenta y ochenta, por devaluaciones perpetradas por grupos económicos de facto, la cual usted y yo pagamos puntualmente. En el sexenio de Miguel de la Madrid, la devaluación acumulada fue de 36.52%, según datos del Banco de México. Entre 1981 y 1990 la gasolina subió un 32.32% en promedio anual, entre 1991 y 2000 un 10% y entre el 2001 y 2010, 3.32%.

Ninguna manifestación de violencia es justificable, pero no es lo mismo usar el monopolio de la fuerza legítima del Estado contra ciudadanos que "contra" delincuentes.

Hay que entender: el PRI no cambió ni cambiará. Sus fortalezas derivan de su capacidad de engaño y autoengaño. Hoy como ciudadano no tengo censura para expresarme, como sí la hubo cuando cumplí mi mayoría de edad en 1988.

¿ESTA ES LA NUEVA CARA DEL PRI?